Conoce los factores que han hecho del sitio arqueológico una de las 7 maravillas del mundo.

Ubicado a 115 kilómetros de la ciudad de Mérida, Yucatán, Chichén Itzá es uno de los destinos mexicanos con mayor preferencia en el extranjero gracias a la belleza de sus áreas verdes, la majestuosidad de sus edificaciones y los misterios ocultos que varias civilizaciones prehispánicas dejaron. Es un lugar digno de admiración y respeto.

¿Qué podemos encontrar en Chichén Itzá?

El nombre de este sitio es de origen maya y significa: “la ciudad al borde del pozo de los Itzáes”. Lo anterior, se debe a que los Itzáes, grupo de descendencia maya, fueron los pobladores que fundaron la ciudad en el año 525 d.C. Cabe destacar que las edificaciones de Chichén Itzá son el reflejo de una mezcla cultural creada por el cuidado estético de los mayas y la disciplina militar tolteca.

En la zona arqueológica se encuentra la cancha de “juego de pelota” más grande de Mesoamérica, la construcción cilíndrica denominada “El Caracol”, diversos edificios y la famosa pirámide conocida como “El Castillo” o “El Templo de Kukulcán”.

Durante los equinoccios de primavera y otoño, El Castillo forma parte de un espectáculo impresionante, ya que el reflejo de la luz forma una serie de triángulos que descienden por la pirámide formando una serpiente. Este acto simboliza el descenso del dios Kukulcán al territorio de los mortales.

Otra estructura muy conocida en diversas postales mexicanas, es el “Templo de los Guerreros”. En su cima se encuentra la escultura del dios Chac Mool.

Como dato curioso, Chichén Itzá también cuenta con un cenote en su subsuelo. Los mayas utilizaron dicho sitio como centro religioso. En 1998, la UNESCO declaró al sitio maya como Patrimonio Mundial, y desde 2007 ha formado parte de las nuevas 7 maravillas del mundo.